Megaupload, Ley Sinde, y el ocaso del todo gratis en Internet

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ley-sindeDesde que el cine es cine, cuando nos sentamos a ver una película estamos viendo el resultado final de todo el trabajo de un equipo, fruto de su esfuerzo y su inversión, mesurable tanto en tiempo como en dinero. En gran parte de las ocasiones, las películas, al igual que los discos, los libros o cualquier otra forma de entretenimiento, se producen con la intención de rentabilizarse. Es una industria que, como cualquier otra en este mundo capitalista, pretende generar riqueza con un producto, en este caso, facilmente copiable debido a sus características.

A todos nos gusta Internet, las posibilidades de acceder a un mundo de series, películas, libros, discos etc., de todos los lugares del mundo y desde nuestra casa. ¿A quién no le gusta poder ver cualquier película en cualquier momento y gratis? Efectivamente, las posibilidades que ofrece la tecnología actual son dignas de admirar y se trata de un bien común al que debemos sacarle el máximo partido posible. Eso sí, considero que no todo lo que está en Internet debe estar al alcance (solamente) de unos pocos clicks.

Probablemente, como ha ocurrido con otras muchas industrias en nuestro pasado más reciente, el negocio del cine y de la música (por poner dos ejemplos tangibles) estén siendo víctimas de si mismas. El mundo avanza rápido, y así como hace unas décadas las posibilidades de ocio se reducían a ir al cine o leer, hoy en día, en gran parte gracias a Internet, es posible acceder a una oferta inabarcablemente grande de material audiovisual. El problema, siendo realistas, es que gran parte de este material al que podemos acceder a través de la red es, con todas las letras, material robado.

Por poner un ejemplo y haciendo un pequeño inciso en el mundo online, imaginemos por un momento que vamos por la calle y nos encontramos frente a un supermercado un camión de alimentos con la puerta abierta. El repartidor está dentro del comercio y aprovechando que nadie mira, desvalijamos el vehículo. En ese preciso momento estaríamos cometiendo un delito, sencillamente, estaríamos robando ¿no? Vayamos un poco más allá. ¿Qué ocurriría si además de robar esos alimentos, los repartiéramos entre diferentes personas y estos a su vez entre unos terceros que acabasen comiéndoselo todo? Básicamente que todos acabaríamos formando parte de lo mismo, estaríamos siendo testigos mudos de un delito, estaríamos inmersos en un grave conflicto ético al que, como seres humanos, sentimos la imperiosa necesidad de enfrentarnos.

Existen muchos defensores de la idea de que con el dineral que pagamos por la conexión a Internet es más que suficiente, que las compañías de telecomunicación deben asumir la situación y hacerse cargo de abonar el importe en relación a los derechos de autor de la obra robada. Personalmente, esta teoría me parece una gran excusa para no afrontar el problema desde su raíz. Propongo lo siguiente: ¿Por qué no pagar por Internet un importe más moderado, equiparando las tarifas a las de otros países desarrollados, y a su vez, acceder a pagar un importe muchísimo menos inflado que el actual por ver una película o comprarte un libro? Considero que es una fórmula justa y consecuente, además de plenamente factible. De esta forma, acabaríamos con el poder de lobby que ejercen las teleoperadoras y salvaríamos un mercado cultural anacrónico que, si no lo impedimos, acabará hundiéndose por su propio peso.

Estamos inmersos en una transición que se presenta larga. Desde el nacimiento de Internet hace no tantos años, nos hemos ido enfrentando a retos totalmente nuevos y desconocidos que nos hemos ido encontrando por el camino, intentando aplicar en la medida de lo posible, una forma justa de hacer las cosas con el bien común presente. Sin embargo, no puedo estar más en desacuerdo con soluciones con hedor a oscuras épocas pasadas como es la aprobada y póximanenente activa Ley Sinde. Lo que en mi opinión debe hacerse es buscar soluciones alternativas e inteligentes y no quedarse en la superficie, como propone la claramente impopular Ley Antipiratería.

Estamos inmersos en un círculo vicioso que se retroalimenta cuanto más nos estancamos en un punto absurdo. Debemos cambiar el punto de vista y estudiar soluciones desde un ángulo nuevo. Solo así surgirán como ya lo están haciendo las mejores soluciones, como servicios de música en streaming, videoclubs online… de pago, claro.

5 comentarios

  1. Eduar dijo:
    29 enero, 2012
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    El autor tiene una vaga idea del concepto detrás de la problemática del derecho de autor en Internet. El ejemplo que utiliza para ilustrar su idea no es aplicable, pues las condiciones no son similares. Aunque es correcto que hay cierta actividad delictiva en las conductas que son objeto de la discusión, el autor no discrimina dichas conductas, y por el contrario solo cierra su argumento en torno a volver al internauta un cómplice mudo del criminal.

    • admin dijo:
      30 enero, 2012
      Responder

      Gracias por tu aportación Eduar. Como autor de este post, he de reconocer que aciertas cuando afirmas que mi idea del concepto entorno a la problemática de los derechos de autor o propiedad intelecutal en Internet es algo vaga.

      Se trata de una reflexión desde un punto de vista inexperto que no pretende ser, ni mucho menos, la verdad absoluta. Es más, soy consciente de la inexactitud del texto, aunque, teniendo en cuenta la complejidad del asunto, considero que la reflexión resultante funciona, porque plantea un teoría menos radical, más de grises.

  2. Benjamin Blanco dijo:
    30 enero, 2012
    Responder

    Es necesario ver como tu has tratado, el problema en su integralidad. Al mismo tiempo hay que sumar a ese análisis las situaciones de brecha digital en países subdesarrollados o en vias de desarrollo y constatar la diferencia de costo por un MB de conexión indexadopor el PIB… lo que haría una medida global (porque el problema es global) es quizás aumentar la brecha de acceso a la industria cultural de aquellos que tienen menos. Celebro que la conclusión sea la necesidad de innovación máxima por parte del mercado y también los que hacen normas. te invito a leer la columna de Claudio Orrego en http://www.claudioorrego.cl/content/columna-diario-la-segunda-la-sopa-libertad-personal-y-censura-en-internet sobre la ley Sopa y Pipa.

    Saludos

  3. Roger dijo:
    31 enero, 2012
    Responder

    Si en vez de robar en el caminón del proveedor, entro en la tienda y compro un kilo de tomates, y luego los reparto en la calle… Ya no hay delito según tu??

    Es decir, si me compro un CD y lo comparto con mis amigos (que es como funciona básicamente el “delito” que persigue la ley sinde) ya no hay problema¿?

    La cosa es bastante mucho más compleja…

    Circula un “chiste sobre bardem y su “piratear tomates” que ejemplifica mucho mejor esto que estoy diciendo. (http://www.meneame.net/c/7526472)

  4. Tecnologías Digitales I » Megaupload: tragedia o justicia dijo:
    31 enero, 2012
    Responder

    […] […]

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